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La época de oro de la ciencia-ficción Latinoamericana, 11
INVASIONES ALIENÍGENAS EN LA ÉPOCA DE ORO DE LA LITERATURA Y EL COMIC ARGENTINO
por Gastón Germán Caglia

Tiempo estimado de lectura: 5 min 48 seg

El eternauta

La idea de una posible invasión alienígena no pasó desapercibida en el comic y la literatura argentina en la segunda mitad del siglo XX. A caballo del peso pesado de la ciencia-ficción rioplatense, El Eternauta, otras obras también se publicaron dentro de esta temática, quizás opacadas un tanto por aquella.

Si bien la temática en los años 1930 y 1940 fue ampliamente trabajada, en particular, por los historietistas argentinos, estas obras básicamente se basaron en copias o inspiraciones basadas en Flash Gordon y otros héroes norteamericanos[1]. Con excepción de algunas otras que, desde un punto de vista sudamericano, abordaron la temática, entre ellas, solo por mencionar unas, podemos destacar dentro de la revista Rayo Rojo la serie Uma-Uma de Oesterheld y Solano López, de 1955. Esta será una dupla que dominará la escena del comic entre los 1950 y los 1970. En esta unos extraterrestres vigilan la tierra, en particular la evolución humana, para aniquilarla cuando consideren que los humanos desarrollen una capacidad tecnológica que se acerque a la de los que monitorean.

Debe tenerse presente que en los años 1950 el comic estaba en ebullición junto con la incipiente literatura específica de ciencia-ficción, en particular de la mano de la revista Más Allá, publicada en Argentina entre los años 1953 y 1957. Pese a ese aparente corto recorrido, sus números, cuarenta y ocho, sirvieron de base e inspiración para lo que vendría luego. A ello debemos sumarle que la fascinación por el planeta Marte y la incipiente exploración del Sistema Solar, como una posibilidad latente y cercana en los planes, hacía del espacio un lugar al que dedicarle bastante tinta.

Empero otras revistas se dedicaron a la ciencia-ficción en particular o como temática central, al respecto y siguiendo a Carlos Abraham este destaca otras revistas de varia tirada y vida como Urania, Minotauro, Géminis o Pistas del espacio.

Por otro lado la literatura y el comic anglosajón ya venían desarrollando ampliamente la temática desde un tiempo atrás y es imposible negar que los artistas argentinos no conocieran las obras destacadas de Europa y EE. UU.

Es que la segunda mitad del siglo XX va a marcar el acercamiento, muy pobre y tímido, por el humano, a los misterios del universo con sus precarios y diminutos pasos hacia el más allá. Son los tiempos del comienzo de la carrera espacial con los primeros fracasos en sus ensayos. Luego llegaría la carrera hasta la Luna y, con las sondas en los 1970, la desmitificación, o el conocimiento acabado, de la superficie marciana y el resto del sistema solar y la muerte del romanticismo sobre la facilidad de afincarse el ser humano en el cosmos.

Atrás van a quedar los canales marcianos, los habitantes verdes o las historias de lucha y conquista de la tierra por habitantes marcianos. Así vemos que para los años 1970 será abundante el material literario, gráfico y fílmico sobre la conquista del universo y la lucha entre civilizaciones.

Hora cero

Sin embargo es mejor no precipitarnos y regresar a los años 1950. Quizás una de las primeras obras del comic en Argentina que aborda el tema concreto de una invasión alienígena sea Rolo, el marciano adoptivo, con guion de C. de la Vega, un seudónimo de Oesterheld, y dibujado por Solano López. Esta saga contó con trece episodios que fueron publicados en la revista Hora Cero entre 1957 y 1958. En ella la comisión directiva de un club de barrio porteño debía afrontar una agresión extraterrestre. La particularidad es que el personaje principal es una persona común de los años 1950, sin súper poderes ni nada de particular y que es prácticamente arrojado a la aventura por los acontecimientos misteriosos que se precipitan a su alrededor.

Como se podrá imaginar esta serie tiene muchos puntos de contacto con El Eternauta, a saber, los creadores, una invasión extraterrestre y un héroe común y corriente. En definitiva, se comienzan a perfilar las características que serían las propias de este icónico comic, la gran obra de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López.

En medio de estas obras se publica en la revista Más Allá, versión argentina de la Galaxy Science Fiction, en su número 27 de 1955, un cuento titulado SATURNINO FERNÁNDEZ, HÉROE, de Ignacio Covarrubias. En este breve relato un alcohólico aviador salva al mundo de una nevada celestial que pone en estado de letargo a las personas que toca. Sin embargo Saturnino Fernández, un periodista alcohólico, se percata de que la insólita nevada en el verano sudamericano no afecta a las personas alcoholizadas. Gracias a esa extraña inmunidad son los borrachos los que van a encabezar la resistencia para vencer a los alienígenas invasores.

Otra obra literaria es la novela INVASIÓN MARCIANA, de Carlos Vall y publicada en 1956 en la colección Misterio de la famosa Editorial Tor, un año antes que El Eternauta. Aquella también presenta una lucha callejera contra las tropas extraterrestres, unos gorilas blancos que, desde los polos de la Tierra, llegan a las calles de Buenos Aires y el posterior repliegue hacia el norte de la Argentina para luego vencer. Curiosamente el personaje principal también se llama Juan, como en El Eternauta . Sin embargo, también es cierto que la literatura anglosajona andaba por similares carriles, basta tener presente que en 1959 Robert Heinlein publica su famosa novela STARSHIP TROOPERS .

Lo importante es que El Eternauta enseguida se constituyó como una obra abre una nueva etapa en la historieta argentina, no solo por su valor estético sino por su impacto en el gran público argentino.

Juan Salvo, el Eternauta

En esta obra el protagonista, Juan Salvo, se materializa frente al guionista, entendemos que ante el propio Oesterhead, y narra su historia, la de la invasión, la imposible defensa frente a fuerzas superiores, la lucha y muerte de sus amigos, gente tan pacífica como él.

Lo novedoso, aunque algo ya se insinúa en Rolo, el marciano adoptivo, es que la lucha se libra en las calles de Buenos Aires, en la cancha de River Plate se libra una de las batallas más importantes, los personajes son porteños tan comunes como cualquiera y luchan contra distintos alienígenas imperialistas.

Luego de esta primera parte o etapa le seguirán otras en la que la marcada ideología antiimperialista y revolucionaria de Oesterheld determinará su contenido.

Héctor G. Oesterheld y Solano López, unos años después, entre 1962 y 1964, van a publicar Marcianeros en la revista Super Misterix. En ella unas civilizaciones avanzadas intentan destruir la tierra por placer pero dos argentinos se unen a unos científicos establecidos en la Antártida para derrotarlos.

Posteriormente llega Guerra de los Antartes, otra historieta de Héctor Germán Oesterheld esta vez con dibujos de León Napo, publicada en la Revista 2001, entre los años 1970 y 1971. En esta historia los extraterrestres aparecen en la tierra con un gran poderío militar y, a cambio de no destruir nuestro planeta los países poderosos, los países del Primer Mundo entregan Sudamérica a los alienígenas. Con esa posición abortan cualquier posibilidad de resistencia local. Marcadamente ideologizada, la historia se centrará en una guerrilla que plantará cara a la invasión extraterrestre imperialista que cuenta con la mirada distraída del resto del mundo.

En 1974 llegará su segunda parte, ahora con el artículo La. En ese momento ya Oesterheld estaba fuertemente implicado en el grupo Montoneros y firmaba esta segunda parte o versión con el seudónimo de Francisco G. Vázquez. Lamentablemente la publicación quedó inconclusa pues en esa época se produce el cierre del diario que la publicaba. Mucho tiempo después, hacia 1988 la historieta pudo ser publicada en forma completa.

En 1976 se produce en Argentina el golpe de estado generando una época de terror que concluye en 1982 con el conflicto bélico de Malvinas y el llamado a elecciones democráticas en 1983. Esta etapa será marcadamente apolítica o con muy veladas opiniones críticas hacia el sistema.

Skorpio Gran Color número 43

Así, más acá en el tiempo, y con una tónica mucho más despolitizada, pues ya corren años peligrosos para el pensamiento de izquierda, tenemos para mencionar una serie interesante y bastante popular dentro del comic: Ronar, de 1977, publicada por la revista Skorpio de la Editorial Record. Con guión y arte de artistas ya conocidos, Alfredo Julio Grassi (texto) y Lucho Olivera (arte), un dúo prolífico dentro del comic y la literatura, presentan una clásica historia de ciencia-ficción más allegada al space opera en la que, debido a un percance sufrido en el trayecto hacia Marte, Ronar, el héroe de turno, retrocede más de veinte mil años y desciende en la Atlántida. Sin embargo, su vida pasada es el futuro de la Tierra, y actúa intentando que no se tuerza el curso de la historia según sus conocimientos de la historia humana.

Como se podrá apreciar, la lucha ideológica manifiesta en obras como La Guerra de los Antartes o la segunda etapa de El Eternauta, en obras posteriores su eje se corre hacia lo estrictamente literario o artístico dejando un tanto velada alguna crítica social entre medio de los viajes espaciales y los misterios del universo bañadas con algunos ribetes metafísicos, algo propio de la melancolía rioplatense.

En ese sentido va la colección de relatos unitarios PLANETA ROJO [2] publicada en 1979 por Ediciones Record. En esta colección se explora la naturaleza humana desde una perspectiva al estilo de CRÓNICAS MARCIANAS de Ray Bradbury. La locura y la soledad del espacio serán los temas centrales junto a los sentimientos como el miedo y la necesidad de trascendencia o el sentido de la vida inclusive desde el punto de vista de los robots. Si bien estas obras no abordan expresamente una invasión alienígena sí tenemos al ser humano desplegando todo su poder para poder sobrevivir ante amenazas del espacio a veces tornándolo un ser peligroso para el resto de las civilizaciones. Acá comienzan a vislumbrarse visiones pesimistas que en obras posteriores serán abordadas con crudeza, como en Mark o Bárbara, ambas de fines de los 1970 o Basura ya entrados los ´80.

También, sin entrar en lo que es propiamente una invasión alienígena tenemos Galaxia Cero en donde los artistas se zambullen en la problemática del futuro abordando problemas y dilemas existencialistas a través de las insólitas formas de vida espacial y Slot Barr, otro comic que aborda la vida en el espacio desde la visión de un humano modificado por un ser extraterrestre que va a desenvolverse en lucha contra un poder galáctico despótico.

Yo, ciborg.jpg

Por otro lado y para finalizar, vale la pena traer a colación lo que se podría denominar una invasión alienígena a la inversa, tal es la obra que ya oportunamente tratara, Yo, Ciborg [3], que refiere la conquista del planeta rojo por parte de un ciborg terrícola engañado por sus amos que le hacen creer que los marcianos son quienes han invadido el planeta tierra. Cuando descubre el engaño se pasa al bando de la resistencia, el bando del moribundo planeta-rojo.

Hasta acá ha sido un breve repaso dentro de las artes gráficas en particular, como así también en la literatura, entre los años 1950 y 1970 del siglo pasado en Argentina en donde en un principio tenemos historias basadas más en la aventura que en la ciencia-ficción, un despliegue gráfico un poco más profesional que el décadas anteriores, con ilustraciones de naves espaciales copiadas de las revistas norteamericanas, con forma de cohetes pero con paneles plagados de válvulas, como las de los viejos televisores, y desde una óptica más cercana al space opera. En fin, era la tecnología de la época. Luego veremos un giro en lo argumental hacia personajes más conflictuados, no tan planos, y en juego con la realidad rioplatense, amparados en gráficos más realistas y perfeccionados.

Sin dudas quedarán muchas otras obras cercanas a la temática, como Gilgamesh, el inmortal de Lucho Olivera que hace un repaso de toda la historia de la humanidad y la conquista del espacio luego de un holocausto nuclear.

Pero con ello queremos hacer un acercamiento al derrotero que dio durante esos años el género de la ciencia-ficción y esta temática en particular.

Bibliografía

Gociol y Gutierrez. LA HISTORIETA SALVAJE. PRIMERAS SERIES ARGENTINAS (1907-1929) — Ed. De la Flor, 2012, Bs. As.

Carlos Abraham. LAS HISTORIETAS ARGENTINAS DE CIENCIA-FICCIÓN. Ed. Tren en movimiento, 2020. Argentina.

Carlos Abraham. LAS REVISTAS ARGENTINAS DE CIENCIA-FICCIÓN. Ed. Tren en movimiento, 2013. Argentina.

https://ahira.com.ar/

http://edicionesrecord.com

https://www.agenciapacouron[...]-en-la-literatura-argentina


Notas

[1] Carlos Abraham. LAS HISTORIETAS ARGENTINAS DE CIENCIA-FICCIÓN. Ed. Tren en movimiento, 2020. Argentina.

[2] http://edicionesrecord.com/.

[3] https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op03230.htm

Gastón Germán Caglia
© Gastón Germán Caglia,
(2.091 palabras) Créditos
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