El periódico ABC, que a principios del siglo XX era de gran tamaño, publicaba un folletín en la parte inferior de su última hoja, páginas 11 y 12. Las medias hojas, recortadas y dobladas por su mitad, a modo de pliegos de cordel, componían volúmenes de centenares de páginas.
Estos folletines coleccionables de periódico no eran raros en la prensa de entonces, particularmente en Francia, donde comenzaron a publicarse muchos años antes, a raíz de la guerra de dos diarios por la tirada. Aparecían en ABC dos veces por semana, así que su edición duraba uno o dos años, lo que los haría casi imposibles de encontrar si no fuera porque el periódico, bien reuniendo los ejemplares devueltos o bien haciendo una posterior impresión independiente, vendía colecciones completas de la obra.

A partir del 16 de junio de 1903 sacó AUF ZWEI PLANETEN (ENTRE DOS PLANETAS), del alemán Kurd Lasswitz, a razón de 139 entregas correspondientes a 556 páginas de 21x14 cm., aproximadamente. Excepcionalmente conservo las hojas recortadas con tijera, a tamaños desiguales, que había en la biblioteca de mi padre y no sé de quién lo heredaría él. La obra estuvo adornada con dibujos de Eulogio Varela, ilustrador habitual de BLANCO Y NEGRO, quien, en una auténtica prospección del futuro femenino, se recrea con frecuencia en figuras de mujer —marciana— que parecen chicas —terrestres— de cien años después.
Donald H. Tuck, en THE ENCYCLOPEDIA OF SCIENCE FICTION AND FANTASY, se hace eco admirado de esta temprana edición, seriada en un periódico español, pues Lasswitz no se tradujo al inglés hasta los años cincuenta. Es un dato, como los demás de nuestra lengua en esta enciclopedia, que facilitó el legendario aficionado zaragozano Dr. Antonio Duplá, con el que me relacioné, conocí su biblioteca y en parte la adquirí tras su fallecimiento.
Carl Theodor Victor Kurd Lasswitz (20/04/1848, Breslau – 17/10.1910, Gotha) alcanzó cotas muy altas a nivel filosófico, científico, literario, de historiador de la ciencia y de pionero de la ciencia-ficción. Ahora bien, como H. G. Wells en Inglaterra, y no Julio Verne en Francia, con los que se le ha comparado, escribió en el campo del mainstream y no de la scientifiction: alguien ha dicho de él que no escribía ciencia-ficción, impartía lecciones . De formación kantiana, enseñó por años filosofía en el Gymnasium Ernestinum de Gotha, ciudad en la que murió antes de que estallase la I Guerra Mundial.
En 1871 escribió BIS ZUHN NULLPUNKT DES SEINS (AL PUNTO CERO DE LA EXISTENCIA), una disputa de estudiantes entre razón y sentimiento, ubicada en el año 2731, con atisbos de cómo será la vida en ese futuro. Este cuento es uno de los dos de BILDER AUS DER NULLPUNKT, donde aparecen tan tempranamente el aprendizaje durante el sueño, las píldoras alimenticias, un piano de olores y una computadora. Se ha dicho de su obra GEGEN DES WELTGESESTZ que inspiró el RALPH 124 C41+, de Hugo Gernsback que, naturalmente, hablaba alemán.
Otro relato suyo, DIE UNIVERSALBIBLIOTHEK, de 1901, fue la inspiración de la Biblioteca Universal de Borges, como éste reconoció con largueza. A diferencia del argentino, el alemán no llegó al fondo de la cuestión, aunque puso la primera piedra, demostrando matemáticamente que dicha Biblioteca era inconmensurable, mas posible. Lasswitz fue el hombre de lo fantástico plausible.

Su última composición fue STERNEUTAU: DIE PFLLANZE VON NEPTUNUSMOND (ROCÍO DE ESTRELLAS: EL PLANETA DEL MUNDO DE NEPTUNO), aparecida en 1909, un año antes de su muerte.
En 1897 publicó AUF ZWEI PLANETEN (ENTRE DOS PLANETAS), novela en la que tres científicos alemanes llegan en globo al Polo Norte, siendo arrastrados hasta una isla artificial por una fuerza antigravedad que manejan los marcianos que la ocupan. Esta fuerza les sirve para desplazar sus vehículos desde la isla a una estación orbital estacionaria, situada sobre el mismo eje polar a la distancia de un radio de la Tierra.
Los tres científicos pierden el conocimiento y, cuando lo recobran, se encuentran con los marcianos, que están muy adelantados en el plano tecnológico, intelectual y moral. Son muy parecidos a los humanos con la diferencia de que la temperatura de su cuerpo es algo superior a la nuestra y sus ojos más grandes. No vienen con intenciones hostiles, sino a ayudarnos a cambio de un poco de aire y energía que ya escasean en su viejo planeta. Lo que cuentan de Marte está muy influenciado por las teorías de Percival Lowell, el de los canales, para decirlo brevemente.
Los ingleses no se lo creen —el autor es alemán— y los atacan, para que los buques de la Royal Navy sean hundida en un momento por los aparatos voladores de los marcianos. Éstos establecen entonces un protectorado sobre la Europa occidental y empiezan a cambiar para mal, mostrándose despóticos, porque la humedad de la atmósfera y la gravedad de la Tierra les afectan negativamente.

Los terrestres se rebelan por su independencia y los americanos —en anticipación de lo que sucedería en las guerras mundiales— acuden al socorro de Europa desarrollando en secreto armas y vehículos de tecnología marciana. Se vuelve a producir un enfrentamiento con nuestros visitantes, alcanzándose esta vez una paz duradera.
Lasswitz entiende que el desarrollo ético depende del científico y de la confrontación entre ambas culturas salen ganando las dos. La Tierra tiende hacia un hipotético estado utópico, presentado de forma verosímil, en cuyo gobierno tienen mucho que ver los científicos, así como los ideales marcianos.
Se oponen al progreso las pasiones humanas y la crueldad de la naturaleza. Las primeras se combaten con la educación y la segunda se vence con la ciencia. Ayudan a ello dos invenciones marcianas, la conversión de las radiaciones solares en electricidad almacenable y la producción de alimentos sintéticos. En otro orden de cosas, su dominio de la gravitación les permite volar a velocidades ¡un millón de veces superiores a la de la luz! Poseen carreteras rodantes y la Retrospectiva, una máquina que permite ver el pasado.
Este profesor acuñó términos tan empleados hoy como extrapolación o análogo y él mismo escribió que del curso de la historia de la civilización y el estado presente de la ciencia pueden sacarse muchas inferencias sobre el futuro
, que eso es extrapolar. Y todo se expone de un modo plausible, como no es frecuente en otras novelas, pero su desarrollo más avanzado es el moral. Lasswitz apuesta por un mundo muy industrializado y feliz, y hay que resaltar que sus bases teóricas son las de un hombre de sólida formación científica.
Con ser popular, la novela alcanzó más prestigio e influencia que popularidad, era demasiado didáctica y de filosofía profunda para el gran público.
¡La raza marciana igual que la aria!
Hasta ahí podíamos llegar y la obra estuvo prohibida por los nazis por democrática. Yo la recomiendo, es una novela desconocida, excepcional para la época en que se escribió.
* * *

Tras un par de recortables más, ajenos al género, en 1906 hubo otro de ciencia-ficción, LES SECRETOS DE MENSURE SYNTHÈSE vertido como LOS SECRETOS DEL DOCTOR SÍNTESIS, obra del francés Luis Boussenard . Aparecido en 1888-89 en Francia, ocupó en ABC 83 entregas para un total de 332 páginas de un tamaño un poco menor que el anterior, 18x12 cm., aproximadamente.
Luis Honra Boussenard (4/10/1847, Escrennes – 11/09/1910, Orleans), médico de profesión, dejó la medicina por la literatura, donde se le conoció como el Rider Haggard francés: viajó como él por los dominios de su país, a veces comisionado por el Gobierno, y escribió novelas de ámbito colonial. Fue herido y hecho prisionero en la guerra francoprusiana de 1870 y eso justificaría su antigermanismo. Ferviente republicano y nacionalista exaltado, fue igualmente antibritánico y antiamericano.
Sus muchas novelas de aventuras presentan con frecuencia ribetes de ciencia-ficción. En L´ÎLE EN FEU sorprende con la aparición de un dirigible a reacción, gracias a unas botellas de hidrógeno líquido que lanza por la popa. Y en LES GROTTEURS DE CIEL asistimos a las batallas de dirigibles velocísimos que se lanzan armas atómicas tácticas. Dicho sea como anécdota, el protagonista de la novela es un periodista que toma notas hasta de su propio ahorcamiento, propiciado porque lo toman por un espía: El hombre de arriba grita ¡Ya! y le entrego mi libreta encomendando mi alma a Dios
.
Con lo que paso a nuestra novela, donde el Dr. Síntesis intenta forzar el protoplasma original para dar origen a una especie nueva de hombre. La historia arranca con la presencia en un hotel de París de un científico multimillonario sueco que llama la atención porque ni come ni duerme. Realiza además compras sorprendentes, como las de 500 escafandras de buzo, enormes cantidades de víveres, carbono y cemento y armas ligeras y pesadas.
No ingiere alimentos porque los sintetiza a partir de los elementos que los componen, haciendo pasar una corriente eléctrica a través de ellos. No duerme porque su vida está regulada por un proceso de autohipnosis que hace que su inteligencia permanezca despierta mientras su cuerpo descansa. Y dice que las compras que lleva a cabo tienen por objeto modificar la forma de la Tierra para que varíe la inclinación de su eje y abandone así su órbita para aproximarse a la de Marte, con cuyos habitantes quiere entrar en contacto.
Nadie se lo impide y, junto con sus colaboradores y su nieta Ana, se embarca en el puerto de El Havre en el Aura, uno de los cuatro steamers que enarbolan pabellón sueco y en los que carga sus adquisiciones.
Esta introducción da paso a la primera parte de la novela, que se inicia con los cuatro navíos fondeados frente a unos arrecifes coralinos en el Noroeste de Australia. 500 buzos chinos descienden a la laguna interior de un atolón e impermeabilizan sus paredes. Después echan en sus aguas grandes cantidades de carbonato cálcico y sulfatos de sosa y magnesia, con lo que los corales crecen desmesuradamente y el fondo del atolón emerge por encima de la superficie del mar.

Ordena que se construya sobre el atolón una cúpula de hierro y cristal que lo aísle de cuanto lo rodea, disponiendo bajo ella un laboratorio como nunca se había visto. El Doctor y un zoólogo descienden a 5.000 metros de profundidad en el batiscafo el Topo marino, para buscar el elemento primordial de la génesis futura
, la mónera de Huxley, y en al agua de las profundidades hallan los microorganismos que buscaban.
La segunda parte de la novela carece casi por completo del elemento fantástico, sustituido por aventuras convencionales de la mar. Dos de los navíos zarpan con rumbo a Singapur para atender a la salud de la nieta del Maestro
. Piratas chinos se apoderan de uno e incendian el otro, cuyos oficiales, marineros y la joven Ana alcanzan difícilmente las costas de Malaca en que viven los extraños Hombres de los Bosques.
Más adelante, cuando ya sólo sobrevive Ana y el hombre de mayor confianza del Doctor, el capitán Christian, que se ha criado con ella, la una sigue enferma y el otro está consumido por la fiebre. Entonces los descubren los Hombres del Bosque y los conducen a su aldea, done los cuidan entregadamente hasta que se recuperan y recobran todo su vigor.
Allí los recoge el Residente británico que los lleva en elefante a la capital, donde el Doctor posee un palacio en que ha acumulado ingentes tesoros. El capitán los vende y arma un nuevo barco con el que se dirige al Mar de Coral, suponiendo con toda lógica que el Maestro debe encontrarse en apuros.
Ya estamos en la tercera parte de la novela. En el atolón se ha reducido la ración a la mitad y se han quemado cuantas cajas y barriles había y hasta la arboladura de los dos navíos que restaban para obtener la energía que precisa el laboratorio.
Entretanto en la laguna las condiciones de luz y temperatura reproducen las que se dieron en los tiempos en que apareció la vida sobre la Tierra. Cada vez que se produce una tormenta con aparato eléctrico, surge una especie más evolucionada, como la de los gastrea primero, quinta serie de los predecesores del honbre, después los gusanos y luego, tras una tormenta formidable, los primeros vertebrados, los anfioxos, unos pequeños animalillos identificados no mucho antes de que se escribiera el libro.
La evolución que se dio en la Tierra en millones de años se da en la laguna en días y pronto se ven lampreas, tortugas, salamandras y unos menudos cocodrilos. Y en ésas estamos cuando una erupción submarina acaba con el buque que acompañaba al Aura y deja a éste maltrecho.
En el último capítulo se sabe que la única hija del Doctor se casó con un ser miserable que arruinó su vida, por lo que el Maestro pretende casar a su nieta con el hombre nuevo que está creando, que no tendrá vicios ni pasiones.

Pero le acechan dos peligros. El interno estriba en que un príncipe indio que se ha enamorado de Ana y odia a su abuelo, se dispone a matar al hombre nuevo en cuanto aparezca y hacerse pasar por él. Cuenta para ello con los cómplices necesarios.
El peligro externo radica en que un par de enemigos a muerte del Doctor fletan un barco para vengarse de él, atacando al Aura, que lleva una inmensa cantidad de oro y diamantes a bordo. Esta amenaza se materializa a cañonazos y un posterior abordaje, pero la lucha cesa cuando otra gigantesca erupción volcánica submarina, muy superior a todas las anteriores, echa a pique a ambos navíos y destruye el atolón, del que sólo emerge una pequeña cantidad de tierra en la que se refugian unos y otros.
Acude al rescate el barco armado por el capitán Christian, que luce irónicamente en el pico de la cangreja la enseña con el lema Et Ego Creador
. El anciano doctor, sumido en su fracaso, apenas reacciona para entregar su nieta al capitán y volver de inmediato a su mutismo e inacción. Los piratas son abandonados a su suerte, como es de rigor en las historias de Boussenard, en las que siempre triunfa el bien y los malos sufren un duro castigo.
Es una novela de aventuras de mayores pretensiones que logros, repleta de explicaciones científicas e intrigas menores de las que he hecho gracia al lector. Dejaba la puerta abierta a una continuación y ésta llegó al poco, con DIX MILLE ANS DANS UN BLOC DE GLACE (DIEZ MIL AÑOS EN UN BLOQUE DE HIELO) no traducida al castellano, donde el Doctor/señor Síntesis se despierta de un sueño de cien siglos para encontrarse con una utópica Humanidad unida, de una raza descendiente de la unión de chinos y africanos —a diferencia de la mayoría de autores éste de entonces, no es nada racista—. Los hombres son pequeños seres capaces de volar por poderes psíquicos, a los que Boussenard concede gran importancia; también la tecnología es muy avanzada.
Si le he dedicado más espacio del que se merecía a este autor y esta novela, me cabe el consuelo de que en 1911, cuando se hablaba francés en la corte de los zares, se tradujo al ruso su obra completa en una edición de 40 tomos.
