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Crónicas CienciaFiccionísticas, 43
LA DÉCADA NEGRA DEL CINE DE CIENCIA-FICCIÓN
por Guillermo Ríos Álvarez

Tiempo estimado de lectura: 2 min 31 seg

2001, UNA ODISEA DEL ESPACIO

En muchos sentidos, el período de nueve años que va desde 2001, UNA ODISEA DEL ESPACIO (1968) hasta LA GUERRA DE LAS GALAXIAS (1977) puede ser caracterizado como «La década negra del cine de ciencia-ficción», no porque perdiera calidad en la época, sino debido a su mayor densidad, y claro está, su pesimismo. 2001, UNA ODISEA DEL ESPACIO había marcado claramente la madurez del género en el cine, pero como efecto colateral, el género se volvió mortalmente serio. En esto, por supuesto, el cine de ciencia-ficción no hacía más que seguir las aguas de la cultura popular de la década de 1970, que también experimentó el mismo fenómeno. Esta autoconciencia y adustez fue la marca del género hasta que LA GUERRA DE LAS GALAXIAS vino a devolverle un matiz más infantil (en el buen o mal sentido, entiéndase el calificativo como se quiera), optimista y luminoso.

La gran presencia del cine de ciencia-ficción en la década fue sin lugar a dudas la saga de EL PLANETA DE LOS SIMIOS y sus secuelas, con cinco entregas. La original EL PLANETA DE LOS SIMIOS estaba vagamente basada en una novela de Pierre Boullé, y data de 1968 (las siguientes secuelas van a razón de una por año). Este es el mismo año que 2001, UNA ODISEA DEL ESPACIO, sintomáticamente, pero la aproximación de ambos al género es diferente: en lo de Kubrick hay seriedad y filosofía, mientras que EL PLANETA DE LOS SIMIOS es claramente más aventurera y comercial. La saga en sí misma experimenta un profundo hundimiento de calidad (buena la primera, aceptables las dos secuelas siguientes, olvidables las dos últimas), pero más allá de eso, refleja muy bien los miedos y paranoias de su época. Las dos primeras (EL PLANETA DE LOS SIMIOS y REGRESO AL PLANETA DE LOS SIMIOS) conforman un binomio en que asistimos a una sociedad futura en que los simios inteligentes están en la cúspide y oprimen a los humanos... sólo para que de los conflictos subsiguientes, todo acabe en un gigantesco Apocalipsis final. Las tres siguientes (ESCAPE DESDE EL PLANETA DE LOS SIMIOS, LA CONQUISTA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS y LA BATALLA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS), por un mecanismo argumental de viaje en el tiempo, son a la vez secuelas y precuelas de las anteriores, y nos muestran cómo esa sociedad de simios llegó a formarse en primer lugar, aplastando a los humanos y reduciéndolos a la esclavitud. Junto con la franquicia de Terminator, ésta es una de las aproximaciones más fatalistas del cine de ciencia-ficción a nuestro futuro como especie.

EL PLANETA DE LOS SIMIOS

Siguiendo la estela de EL PLANETA DE LOS SIMIOS, el cine se pobló de películas postapocalípticas. Quizás la más destacada de estas películas sea ZARDOZ, en donde un Sean Connery por ese entonces retirado de su sesentero rol de James Bond, vive una serie de aventuras en una sociedad que ha regresado al misticismo religioso en una especie de nueva edad de las cavernas. Más terrenal resulta CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE (pésima traducción de SOYLENT GREEN), protagonizada por Charlton Heston, el mismo de EL PLANETA DE LOS SIMIOS, en donde la superpoblación obliga a tomar medidas drásticas e inhumanas para alimentar a la gente. El mismo Heston protagonizaría otro hito del cine postapocalíptico, que es EL HOMBRE OMEGA (EL ÚLTIMO HOMBRE VIVO), basada vagamente en la novela SOY LEYENDA de Richard Matheson, que refiere las andanzas del último hombre vivo sobre la Tierra o algo así, y que ha conservado un valor como icono cultural al margen de su más que discutible calidad cinematográfica.

La distopía totalitaria también floreció aquí. Siguiendo la estela de FAHRENHEIT 451 y LA NARANJA MECÁNICA, que describen sociedades futuristas en donde el Estado reprime la individualidad para fortalecer la seguridad del cuerpo social, nos encontramos con un trabajo de un primerizo George Lucas. En THX-1138, Lucas hace una adaptación bastarda de UN MUNDO FELIZ de Aldous Huxley, con su personaje sin nombre y reducido a un puro código (el título de la película), a la manera de RALPH 124C 41+. Otra distopía totalitaria de cierta significación es FUGA EN EL SIGLO XXIII (LA FUGA DE LOGAN), en donde la superpoblación se combate eliminando a la gente que sobrepasa los 30 años de edad, engañando al resto y haciéndoles creer que en realidad participan de un ritual religioso.

NAVES MISTERIOSAS

En general, la space-opera experimentó un retroceso en esta época, con películas de bajo perfil como NAVES MISTERIOSAS, que mezcla space-opera con ecología, o DARK STAR, la opera prima de John Carpenter que aborda el tema espacial desde un cierto distanciamiento irónico. Quizás la última película en esta vena pesimista de la década sea ATMÓSFERA CERO, de 1981. Esta, con un Sean Connery claramente más envejecido que en sus roles habituales de héroe, se ambienta en las minas de Io, satélite de Júpiter, y refiere las tribulaciones de un sheriff interesado en impartir justicia dentro de un ambiente generalizado de corrupción. Aunque correcta en su ejecución, ATMÓSFERA CERO es una película claramente pasada de moda para su tiempo, en que el avasallador éxito de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS empezaba a imponer el modelo de cine blockbuster, y las aproximaciones más serias al género se estarían volviendo desde el espacio exterior hacia un nuevo espacio interior:el ciberespacio. Porque en efecto, terminada la década de 1970 e iniciada la siguiente, el cyberpunk llegaría para engullirse la parte más filosófica del pastel.

© Guillermo Ríos Álvarez, (909 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Guillermocracia el 26 de junio de 2011
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