- Desde el primer Adán que vio la noche.
y el día y la figura de su mano, - fabularon los hombres y fijaron.
en piedra o en metal o en pergamino. - cuanto ciñe la tierra o plasma el sueño.
- Aquí está su labor: la Biblioteca[12]
Todo parece ir bien, pero en 1927 se comienza a anunciar la desgracia. Con tan sólo 28 años de edad, Borges deberá ser operado de cataratas, la enfermedad, que había apagado los ojos de su padre antes de los cincuenta años, comienza a cernirse sobre él. En la década siguiente los desastres se suceden en Argentina, en 1930 un golpe militar dirigido por el General José Félix Uriburu depone al presidente Hipólito Irigoyen y se inicia la llamada Década Infame. La vida de Borges también se ve sacudida por la tragedia, en 1936 parece ser que se intentó suicidar. En 1938 muere su padre, y poco después él mismo sufre una septicemia, provocada por un grave accidente, que lo conduce al borde de la muerte. Cuando se recuperó, me atemorizó la idea de no volver a escribir nunca más. Había escrito una buena cantidad de poemas y docenas de artículos breves, y pensé que si en ese momento intentaba escribir una reseña y fracasaba, estaría terminado intelectualmente. Pero si probaba algo que nunca había hecho antes y fracasaba, eso no sería tan malo y quizá hasta me prepararía para la revelación final. Decidí entonces escribir un cuento, y el resultado fue PIERRE MENARD, AUTOR DEL QUIJOTE
[13]. Este es el primer cuento en el que se lanza de pleno en las aguas de la fantasía. Algunos años antes, Borges ya había probado la narrativa breve con HISTORIA UNIVERSAL DE LA INFAMIA pero él mismo la considera como el irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir cuentos y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética alguna) ajenas historias
. Pese a ello, en este volumen se encuentra HOMBRE DE LA ESQUINA ROSADA que pertenece por entero a la inventiva de Borges, y que logró un éxito que él mismo calificaba de singular y misterioso, por lo inesperado. Con todo, incluso en este relato, su fantasía aparece refrenada. A partir de su accidente, en cambio, será mucho más directo. La victoria sobre su timidez de escritor, la conciencia de su destino literario tal vez, el miedo a que alguna complicación pudiera negárselo quizá, lo condujeron a seguir la senda de PIERRE MENARD, AUTOR DEL QUIJOTE con otros muchos trabajos. De esta nueva habilidad habría de nacer EL JARDÍN DE SENDEROS QUE SE BIFURCAN, libro de relatos donde Borges es más Borges que nunca. Y aquí llegamos al punto que más nos interesa, pues hasta este instante había escrito fundamentalmente poesía y ensayo; pero aquí se entrega de pleno a ese género que él creía el más antiguo de entre todos los literarios: el fantástico. TLÖN, UQBAR, ORBIS TERTIUS, PIERRE MENARD, AUTOR DEL QUIJOTE, LAS RUINAS CIRCULARES, LA LOTERÍA EN BABILONIA, EXAMEN DE LA OBRA DE HERBERT QUAIN, LA BIBLIOTECA DE BABEL y EL JARDÍN DE SENDEROS QUE SE BIFURCAN son obras que muestran esa extraña comprensión de la realidad capaz de hacérnosla confundir sutilmente con la ficción, de mezclarnos la vigilia y el sueño. Uno sale de su lectura, como Chan Tzu cuando al despertar de su sueño, no sabía si era un hombre que había soñado ser una mariposa, o una mariposa que estaba soñando ser un hombre. En 1944, Borges uniría este grupo de relatos con los que conforman ARTIFICIOS para dar lugar a un nuevo libro llamado FICCIONES. El tiempo, el heroísmo, la traición, y la cifra de una vida entera en un solo acontecimiento que la justifique para siempre se mezclan pulcramente con algunos temas de cuchillos y cuchilleros. Cabe destacar el autobiográfico EL SUR, donde Borges rememora el accidente que le produjo septicemia. Se dirigía a casa de una amiga, cuando se golpeó con la arista del batiente recién pintado de una ventana, y la pintura provocó una reacción tóxica. En el relato se siente vívida la angustia de Borges ante este suceso que lo tuvo postrado en el hospital durante varias semanas, y el temor ya antedicho de perder sus facultades mentales, y, con ellas, la capacidad de escribir.

A lo largo de estos años empieza su relación con Adolfo Bioy Casares. Se habían conocido en 1933, en la casa de Silvina Ocampo, directora de la revista Sur y, posteriormente, esposa del propio Casares. Ambos escribieron con asiduidad para esta publicación, y pronto se hicieron buenos amigos. En 1942 aparece SEIS PROBLEMAS PARA DON ISIDRO PARODI, donde el genio de ambos se aúna en la figura del autor imaginario Don H. Bustos Domecq (Bustos y Domecq son respectivamente los apellidos de un bisabuelo de Borges y otro de Casares), en una serie de cuentos policiales protagonizados por Don Isidro Parodi. En contraste con sus trasuntos anglófonos, Parodi no es un hombre de acción, sino que, todo lo contrario, es un personaje, que permanece inmóvil, está encerrado en la cárcel por algo que no ha hecho, aunque no hay dramatismo ni patetismo en esta falsa culpa, y son los demás personajes los que acuden a él. Como en todas las novelas policiales, suele haber un hecho luctuoso que inicia la trama; pero en este caso, el humor y el desenfado cobran un lugar preeminente sobre la investigación propiamente dicha. Es más, podemos decir que no es hasta el final de cada caso, cuando Parodi lo resuelve sorprendentemente, que aparece la investigación. Más adelante vendrán a unirse a esta fecunda colaboración otras obras como: Un modelo para la muerte (1946), Dos fantasías memorables (1946), el guión cinematográfico Los orilleros (1955), El paraíso de los creyentes (1955) o Nuevos cuentos de Bustos Domecq (1977). Asimismo los dos escritores, fervientes amantes de la lectura como todo escritor debe ser, cultivaron la antología. Son una buena muestra de ello: la colección de cuentecillos, casi suspiros narrativos de Cuentos Breves y extraordinarios (1953); la desgarradura teológica del heterodoxo Libro del Cielo y el Infierno (1960); o la imprescindible Antología de la literatura fantástica (1940) junto a Silvina Ocampo; a parte de dos antologías de cuentos policiales: Los mejores cuentos policiales (1944) y Los mejores cuentos policiales (2ª serie) (1976).
En 1946 Borges hace oír su voz contra la dictadura Argentina de Perón, y la crítica le vale el ser destituido de su humilde puesto de bibliotecario. No se calla ante este atropello y expresa mordazmente: Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable aún es que fomenten la idiotez
. Poco sospecharía él, y los que lo destituyeron, que le estaban haciendo un favor. Perdió las largas horas de tedio en la biblioteca en la que había pasado más de nueve años; pero a los cuarenta y siete años descubrí que se me abría una vida nueva y emocionante. Recorrí la Argentina y el Uruguay dando conferencias sobre Swedenborg, Blake, los místicos persas y chinos, el budismo, la poesía gauchesca, Martin Buber, la cabala, Las Mil y Una Noches, T. E. Lawrence, la poesía germánica medieval, las sagas islandesas, Heine, Dante, el expresionismo y Cervantes. Iba de ciudad en ciudad y pasaba la noche en hoteles que nunca más vería. A veces me acompañaba mi madre o una amiga. No sólo terminé ganando más dinero que en la biblioteca, sino que disfrutaba del trabajo y me sentía justificado
[14]
En 1949 publica EL ALEPH, el propio título ya nos sumerge en los misterios de la cábala. Aleph es la primera letra del alfabeto hebreo, y en el libro, en el relato del mismo nombre, un Aleph es un punto en el que se concentran todos los lugares del Universo, un momento que es a su vez, todos los momentos. Con este libro, Borges llega a la cumbre de su propio estilo. Ha descubierto un campo que aún estaba vacío para la literatura, y lo explota. Muchos habían hecho ya ciencia-ficción o, hablando con más propiedad tal vez, ficción científica; pero él es el primero, y quizá el único, en hacer algo así como ficción filosófica. El tiempo circular de los pitagóricos, la maya de Schopenhauer, y los omnipresentes arquetipos platónicos le permiten jugar en un mundo que, sin ser el que estamos acostumbrados a percibir por nuestros mal entrenados sentidos, no deja de ser el real.
Pero al fin, durante la década de los cincuenta, la desgracia tanto tiempo anunciada, cae sobre él. Su mirada se vela, y los colores se borran, las figuras adquieren un matiz borroso, y las letras, sus fieles compañeras, sus mejores amigas, se convierten en meras manchas. En 1955, tras la caída de Perón, será nombrado Director de la Biblioteca Nacional y Miembro de la Academia Argentina de Letras por el nuevo gobierno. Tiene a su disposición millares de volúmenes, pero es incapaz de leer una sola línea. En su célebre POEMA DE LOS DONES Borges medita sobre la ironía del destino:
- Nadie rebaje a lágrima o reproche
- esta declaración de la maestría
- de Dios, que con magnífica ironía
- me dio a la vez los libros y la noche[15]
La ceguera no lo detiene. Ya hacía 1950 había comenzado a estudiar las Sagas Sajonas e Islandesas. Busca en esas viejas lenguas, que se dedica a aprender minuciosamente, la comunicación con aquellos hombres fieros y nobles del pasado bárbaro de Europa. La fascinación por Escandinavia da lugar a ANTIGUAS LITERATURAS GERMÁNICAS, y se deja notar sobre el resto de su obra literaria.

Sigue una etapa de hiato literario en lo que a relatos se refiere. Seguirá publicando, sin embargo, poesía: EL HACEDOR (1960), quizá su mejor poemario; PARA LAS SEIS CUERDAS (1967); EL OTRO, EL MISMO (1969) y ELOGIO DE LA SOMBRA (1969). No será hasta 1970 que vuelva a nuestro género con EL INFORME DE BRODIE, una nueva colección de relatos que se entretiene en historias de cuchilleros y malevos, si es que estos dos términos no son sinónimos, y otras gentes de Argentina. No se los puede considerar propiamente fantásticos, aunque este elemento subyace en ellos como un fragmento de estupor que flotara en el ambiente. Borges dice de ellos Kipling (...) en 1885, en Lahore, había emprendido una serie de cuentos breves, escritos de manera directa, que reuniría en 1890. No pocos (...) son lacónicas obras maestras; alguna vez pensé que lo que ha concebido y ejecutado un muchacho genial puede ser imitado sin inmodestia por un hombre en los lindes de la vejez, que conoce el oficio
[16]. No obstante, una secreta afinidad, probablemente insospechada por el propio autor, hace que estos relatos, sobre todo para el lector de habla hispana, se nos acerquen mucho más a los cuentos de Horacio Quiroga.
Caso muy diferente es el de EL LIBRO DE ARENA (1975), aquí volvemos a tener una buena muestra del mejor Borges, sin mácula de localismos, ni de temas ajenos a su literatura metafísica. El elemento fantástico vuelve a un primer plano, el libro se abre con EL OTRO, donde un sorprendido y anciano Borges de mil novecientos setenta y tantos, a la orilla del Charles en New England, se encuentra en un extraño cruce temporal en un banco que está en dos mundos y en dos tiempos, con el lejano Ródano, y el joven Borges que lo hubo de ver. Quizá esta es una manera de indicarnos su postura, la búsqueda de unificación entre los diversos momentos del propio ser. Sigue con ULRICA probablemente la única narración de amor puro de toda su obra. Y continúa con EL CONGRESO, donde el tema es una empresa tan vasta que se confunde al fin con el cosmos y con la suma de los días [17]. THERE ARE MORE THINGS es un relato que podría haber escrito Lovecraft. LA SECTA DE LOS TREINTA tiene la fuerza de un lugar en que Judas y Jesús se dan la mano como los únicos actores voluntarios de la Cruz. Y así continúa con algunos relatos que probablemente sean, sin ánimo de exagerar, de las mejores páginas escritas en lengua alguna: LA NOCHE DE LOS DONES; EL ESPEJO Y LA MÁSCARA; UND; UTOPÍA DE UN HOMBRE QUE ESTÁ CANSADO; EL SOBORNO, AVELINO ARREDONDO; EL DISCO y EL LIBRO DE ARENA que da título al volumen y habla de un libro infinito que quizá quepa interpretar como lo que él esperaba de sus propias obras.

Durante todos estos años, a pesar de ser continuamente situado entre los ganadores, como cuando en 1970 el periódico italiano Il Corriere della Sera lo señaló como favorito en una encuesta entre los miembros de la academia sueca, el Nóbel se le escapa una y otra vez. En 1980, sin embargo, es galardonado con el premio Cervantes, compartido con Gerardo Diego. El Nóbel no llegaría nunca.
Durante 1983 se hace ecos de las reivindicaciones de las Madres y Abuelas de la Plaza De Mayo, y se reúne con ellas. En 1986, con 87 años se casa con María Kodama, que había sido alumna suya desde los tiempos en que empezara a estudiar la literatura sajona e islandesa. Meses después, el 14 de junio, Jorge Luis Borges muere en Ginebra. Sobre su lápida se grabaron dos versos de las Volsünga Saga que él mismo había colocado al frente de su relato ULRICA: Hann tekr sverthit Gram ok / lggr i methal tierra bert (Él tomó su espada Gram, y colocó el metal desnudo entre los dos).
[12] Borges J.L., Historia de la noche, Alejandría 641 A.D.
[13] Borges J.L., Autobiografía (1899-1970)
[14] Borges J.L., Autobiografía (1899-1970)
[15] Borges J.L., El hacedor. Poema de los dones.
[16] Borges J.L., El informe sobre Brodie. Prólogo
[17] Borges J.L., El libro de arena. Epílogo

El contenido de este texto puede ser total o parcialmente reproducido sin autorización explícita y previa del autor y bajo cualquier medio de comunicación siempre que se den las siguientes condiciones:
- Debe incluirse la totalidad de este pie de página.
- No puede modificarse, con la excepción de correcciones ortográficas, tipográficas o de traducción a otro idioma, y nunca excepcionando las correcciones de estilo, contextuales o gramaticales, de las cuales se hace responsable el propio autor en el texto original.
- El autor no renuncia a sus derechos de propiedad intelectual legalmente constituidos y se reserva la posible reclamación oportuna siempre que el medio en que se reproduzca reporte beneficios económicos de cualquier tipo.
Publicado originalmente el 25 de diciembre de 2005 en www.ciencia-ficcion.com