
Conocido entre la mass media como el introductor del término ciberespacio, el otrora enfant terrible de la literatura de ciencia-ficción, ganador del Premio Hugo por su novela NEUROMANTE, sorprendía a la cotidianidad ochentera proponiendo una historia donde la acción se trasladaba a un universo dominado por la tecnología y las conexiones silícicas, por la existencia de una constelación de datos imbuida en un soporte virtual y accesible.
Una alucinación consensual experimentada diariamente por billones de legítimos operadores, en todas las naciones (…) Una representación gráfica de la información abstraída de los bancos de todos los ordenadores del sistema humano. Una complejidad inimaginable. Líneas de luz clasificadas en el no-espacio de la mente, conglomerados y constelaciones de información. Como las luces de una ciudad que se aleja...
La estética cyberpunk asentaba su ideario literario: mafias japonesas, alta tecnología, valor patrimonial de la información, espionaje industrial, comunidades virtuales, drogas sofisticadas…

Al cine le va a costar adaptarse a esta concepción, se ve hoy día, absolutamente vaticinadora. Sólo dos relatos suyos, JOHNNY NEMONIC (adaptado por Robert Longo) y NEW ROSE HOTEL (de Abel Ferrara) verán la luz en el celuloide, eso sí, con resultados insatisfactorios. JOHNNY NEMONIC se adentra en el submundo de un correo que utiliza parte de su encéfalo para archivar información confidencial que traslada de una ciudad a otra, y la persecución de la que es objeto por parte de mafiosos japoneses. Por su parte, NEW ROSE HOTEL narra la historia de un espía industrial que pretende birlarle a una de las empresas rivales, uno de sus cerebros, para lo cual utiliza la manida técnica de la seducción, aquí, con el rostro irresistible de Asia Argento. Lo mejor es el argumento. Lo peor, la confusa realizador del tantas veces pretencioso, Abel Ferrara.
El propio Gibson participará en el guión de ALIEN 3, el film de David Fincher, historia obscura que se desgajaba, con una cierta impudicia, de sus precuelas hasta constituirse, con mérito propio, en una de las películas de culto más reivindicables de los años 90.
Para la televisión, y como curiosidad, Gibson escribirá dos brillantes capítulos del serial de Chris Carter: X-Files: KILL SWITCH y PERSON SHOOTER.