Emisión de energía en forma de ondas de naturaleza electromagnética. Desde el punto de vista corpuscular, la radiación electromagnética es la emisión de fotones. Ambos planteamientos son válidos de acuerdo con la dualidad onda-partícula, según la cual toda partícula con una masa y energía dadas lleva asociada una onda de longitud y frecuencia determinadas.
Por el hecho de estar compuesta por fotones, la radiación electromagnética se transmite en el vacío a la velocidad de la luz. El conjunto de fotones (u ondas) de distintas frecuencias se conoce como espectro electromagnético
La radiación electromagnética constituye uno de nuestros puntos de referencia con la realidad. La luz que percibimos, la luz infrarroja que nos calienta, los rayos ultravioleta que nos broncean, los rayos X que utilizamos para ver a través de los objetos, las ondas de radio con las que nos comunicamos o las microondas con las que cocinamos no son más que radiaciones electromagnéticas (y por lo tanto, fotones) de distintas longitudes de onda.
La ciencia-ficción no podía ser ajena a la versatilidad de esta radiación, y en las obras del género se ven todas sus aplicaciones. Además de la gran gama de sensores usados por toda clase de personajes, capaces de recoger la más mínima brizna de información, la radiación electromagnética es usada ampliamente como arma. Así, un láser no es más que luz, pero en una concentración tal que el haz del láser es sumamente energético. Igualmente, los escritores del género han usado otras partes para sus armas, como las microondas, los rayos X o los rayos gamma. En cuanto a las comunicaciones, hemos podido asistir a toda clase de mensajes recibidos por radio, impulsos luminosos o emisiones de rayos X.