
Después de varios estudios astronómicos el doctor Hedrom descubre que una estrella errante, a la que se denomina Bellus, se encuentra en trayectoria de choque contra la Tierra. La estrella tiene un planeta que denominan Zyra, que pasará por las proximidades de la Tierra 19 días antes. Puesto que la colisión provocará la destrucción de la Tierra, como única alternativa, los científicos deciden construir una nave espacial para evacuar a una reducida parte de la humanidad hacia el planeta Zyra.
La película nos ofrece una descripción detallada de los últimos días de la Tierra y la preparación de la expedición hacia Zyra. Puro divertimento dentro de la serie B, realizada con pocos medios y con unos decorados de risa. La premisa científica no se sostiene en absoluto, ya que una estrella errante, aunque esta es de un tamaño aproximado a Júpiter, es de suponer que destrozaría el Sistema Solar sin posibilidad de escape. Antecedente claro de DEEP IMPACT ya que parte de las mismas premisas; catástrofe cósmica e intento de salvar a la humanidad, en este caso es una nave espacial, sufragada por la iniciativa privada norteamericana, la que intentará la salvación de la Humanidad. En otros paises se dice que están haciendo lo mismo.
Los mejores ingenieros del mundo ponen manos a la obra en la construcción de la nave, un prototipo que afortunadamente funciona, en la que viajarán a unas cien parejas hasta el planeta Zyra, que se supone que es habitable. En este Arca de Noé espacial se embarcan parejas de animales así como información microfilmada sobre las artes y las ciencias de la humanidad y herramientas y enseres para intentar una nueva vida en el planeta errante.
Uno de los momentos culminantes de la película se produce con el paso de Zyra cerca de la Tierra. Imágenes de volcanes en erupción, olas gigantes y edificios derruidos, sacadas de documentales evidentemente, dan idea de la destrucción que produce este fenómeno en el mundo. Previamente vemos imágenes muy bien realizadas de las ciudades costeras desalojadas y vacías. Esto sólo será una medida provisional ya que el impacto con Bellus destrozará la Tierra. Después se pueden ver imágenes de ciudades sumergidas, muy parecidas a las de WATERWORLD.
El guionista nos ofrece asimismo una subtrama mas que interesante: el instinto de supervivencia humana. Los que trabajan en la construcción de la nave son profesionales altamente cualificados, que han aceptado que, puesto que todos no caben en el cohete, la asignación de las plazas se efectúe por sorteo. Sin embargo, cuando la nave va a partir con los afortunados, los que han de quedarse no aceptan su destino y se amotinan intentando ocupar la nave. Ni que decir tiene que los afortunados se defienden a tiros. ¿Donde queda la abnegación y el sacrificio? La película, pues, es muy sombría respecto al carácter humano, pues no sólo es esta rebelión la que se nos muestra, sino también la de un multimillonario que da su dinero a cambio de una plaza. El doctor Hedron sí hace un sacrificio quedándose en la Tierra y donando su plaza y la del millonario, que está confinado en una silla de ruedas y por tanto no puede valerse por si mismo, para que un niño ocupe un puesto y la nave tenga mayor probabilidad de llegar a Zyra, al ahorrar peso. El despegue, con el millonario levantándose e intentando andar, es un claro antecedente de la escena de TELEFONO ROJO VOLAMOS HACIA MOSCÚ en la que Peter Sellers, el doctor Strangelove, se levanta asimismo de la silla de ruedas cuando contempla el fin del mundo.
El film se nos ofrece en toda su extensión como un reportaje novelado sobre los últimos meses de la vida humana y los esfuerzos por salvar a una pequeña parte. Se trata de dotar a la película con una pátina científica creible; desde el análisis de los datos astronómicos en un ordenador de la época (un aparato diferencial), hasta las explicaciones de la construcción de la nave, que se lanza desde unos raíles inclinados, son intentos de hacer verosímil la trama. La pequeña historia amorosa, en este caso un trío, adereza la historia con momentos de sensiblería calculada en un intento de desdramatizar la catástrofe.
Recomendable para todos los amantes a la ciencia-ficción que quieran enterarse como las historias que nos ofrece actualmente el cine americano son refritos de las que ya nos ofrecieron en su momento.
Existe una continuación titulada AFTER THE WORLDS COLLIDE en la que se narra la relación en Zyra de las distintas colonias humanas. No la he visto y la única referencia que he encontrado está en el artículo mencionado en la bibliografía.
Bibliografia
- EL CINE FANTASTICO. José María Latorre. Ed. Dirigido
- ABANDONAR LA TIERRA LA UNICA SOLUCION artículo de Jordi José y Manel Moreno en Ciberp@is 27-05-1999
Sinopsis
Pese a que una estrella errante va a estrellarse contra nuestro planeta de forma inminente, la ONU hace oídos sordos al doctor Hendron y sus colaboradores cuando estos advierten del peligro. Ante este panorama, un grupo de industriales decide financiar la construcción de una nave que llevará a cuarenta personas y algunas especies animales a otro planeta para poner en marcha allí una nueva Humanidad. Pero, a medida que se va aproximando el fin, además de luchar contra el tiempo, los creadores de esta moderna arca de Noe habrán de enfrentarse al pánico de los que se quedan en tierra.
Producción del legendario George Pal para la Paramount, CUANDO LOS MUNDOS CHOCAN, clásico incombustible de la ciencia-ficción de serie B de los cincuenta, tuvo el honor de inaugurar el que podríamos denominar subgénero de catástrofes siderales, cuyos últimos exponentes serían DEEP IMPACT y ARMAGGEDON. El argumento del film provenía de la novela homónima de Philip Wylie y Edwin Balmer, publicada por entregas en 1932 en la revista Blue Book Magazine, cuyos derechos para el cine adquirió la Paramount en 1934. La intención del Estudio era adaptarla a la pantalla de inmediato, siendo el legendario Cecil B. DeMille el realizador elegido para dirigirla. El proyecto, pese a estar bastante avanzado, no acabó de cuajar y fue abandonado.

Diecisiete años más tarde, George Pal se interesó por la obra de Wylie y Balmer, proponiendo a la Paramount la realización de la película, y dado el gran éxito de público de CON DESTINO A LA LUNA (DESTINATION: MOON, Irving Pichel, 1950) producida por el propio Pal, el Estudio accedió.
Del guión se ocupó Sidney Boehm, auxiliado por los autores del relato original que, sin embargo, no aparecen como guionistas en los títulos de crédito del film. El primer guión de la película fue encargado a Jack Moffitt, y parece ser que era mucho más fiel a la novela original, pero por alguna razón no convenció ni a Pal ni a la Paramount, por lo que Moffitt fue rápidamente sustituido por Boehm, que alteró bastantes detalles del argumento y añadió cosas de su propia cosecha, lo que provocó algunos roces con Balmer y Wylei, pues éstos consideraban que se estaba desvirtuando un tanto el mensaje de su obra.
Para tratarse de un film de catástrofes, por así decirlo, la cinta contiene pocas escenas espectaculares. La precariedad de las técnicas de efectos especiales de la época no permitía crear trucajes muy convincentes, pero los pocos que aparecen están correctamente realizados... para los medios disponibles en 1951. Con todo, las secuencias de Nueva York anegada por las aguas del Atlántico son modélicas. Pero lo mejor, en lo que a efectos especiales se refiere, es la nave espacial, un sugestivo avión-cohete claramente inspirado en la bomba volante V-1 empleada por los nazis durante la II Guerra Mundial. El sistema de despegue de esta nave, que se desliza por una gran rampa ascendente construida aprovechando la ladera de una montaña, sería posteriormente estudiado por los técnicos de la NASA. De hecho, cuando el programa del transbordador espacial era sólo un proyecto sobre el papel, se acarició la idea de hacer despegar la nueva nave reutilizable por una rampa similar a la que aparece en la película, pero los tremendos problemas técnicos y económicos que planteaba el asunto obligaron a los expertos de la agencia espacial a buscar un sistema de lanzamiento más eficaz y barato. De todas formas, la idea no fue abandonada del todo, y aún hoy numerosos especialistas consideran que este sistema de despegue sería el ideal para las nuevas lanzaderas espaciales que se están diseñando, mucho más ligeras y maniobrables que los viejos transbordadores de la clase Columbia.

A pesar de lo magro de su presupuesto, CUANDO LOS MUNDOS CHOCAN contó con una espléndida fotografía en technicolor, obra de John F. Seitz y Howard Greene, que realza maravillosamente cada una de las escenas. La partitura musical de Leith Stevens, sin ser nada del otro mundo, contribuye a acentuar el tono entre catastrofista y esperanzador de la historia que se narra. Quizá lo más chocante para el espectador actual sea el final de la película, con esas hermosas pero nada efectivas pinturas matte que representan el paisaje de Zyra, y que sin duda han hecho sonreír condescendientemente a más de un aficionado.
La secuencia de la destrucción de la Tierra puede definirse como anecdótica, ya que apenas dura un minuto y no resulta nada explícita, ni mucho menos espectacular. Es posible que esto se deba a que ni la Paramount ni Pal querían rodar un producto demasiado terrorífico. De todos modos, esta sobriedad expositiva en las secuencias de acción cuadra perfectamente con la mentalidad del productor, que siempre se decantó por una ciencia-ficción de inspiración humanística, en la que lo realmente importante no era la catástrofe en sí, sino el análisis de las consecuencias que ésta acarrea para un grupo concreto; en este caso, los que trabajan denodadamente en la construcción de esta nueva Arca de Noé que representa la única posibilidad de supervivencia que le queda a la humanidad como especie.

Y esto nos lleva a otro de los aspectos más interesantes y discutidos de este clásico del género: la constante referencia religiosa. En efecto, la cinta comienza y concluye con citas bíblicas, y a lo largo del metraje abundan las alusiones a ideas y conceptos religiosos de corte judeocristiano. Para un espectador de hoy esto puede resultar bastante cargante, pero hay que tener en cuenta la época y el país en el que se rodó la película. Por otra parte, y puesto que se buscaba un paralelismo con la leyenda del Diluvio Universal, Noé y su Arca, es lógico que se cite la Biblia a cada momento, y que éste sea uno de los primeros libros fotocopiados y microfilmados que se embarcan en el Arca espacial.
El reparto lo componen un puñado de buenos actores de segunda fila, habituales en productos de serie B. En cuanto a la realización, recayó en Rudolph Maté (Cracovia, Polonia, 1898; Beverly Hills, California, 1964) reputadísimo director de fotografía del cine europeo, que se estableció en Hollywood en 1935. En la Meca del Cine Maté ejerció primero como responsable de fotografía en bastantes films, entre los que destaca por derecho propio GILDA (Idem, Charles Vidor, 1946) pasando posteriormente a ejercer de realizador, principalmente en producciones de serie B de notable calidad. Aparte de la cinta que nos ocupa y de numerosos westerns, dirigió al menos cuatro títulos imprescindibles para cualquier amante del cine negro americano: CERCO DE ODIO (THE DARK PAST, 1948); CON LAS HORAS CONTADAS (D. O. A., 1949); UNION STATION (idem, 1950) y PERSEGUIDA (SECOND CHANCE, 1953)

Lo más flojo del film es, obviamente, todo lo relacionado con la estrella Bellus y su planeta Zyra. No es preciso poseer muchos conocimientos sobre la mecánica celeste para comprender que semejante premisa argumental es, más que disparatada, absurda y totalmente carente de base científica. Pero eso no nos impide disfrutar de uno de los títulos señeros de la ciencia-ficción clásica. Además, el 90% de la ciencia-ficción, tanto literaria como cinematográfica o televisiva, no se caracteriza precisamente por su respeto y adecuación a los postulados científicos, de modo que bien pueden perdonárseles tales deslices a los artífices de CUANDO LOS MUNDOS CHOCAN, ¿no os parece?
No nos hallamos más que en un palimpsesto o reinterpretación de la historia bíblica del arca de Noe, y como tal, la película se presenta y se cierra con una cita bíblica acerca de este pasaje archiconocido del Antiguo Testamento, lo cual sirve como prueba de la capacidad inspiradora de esta enorme obra compendio de historias y saberes. No se me malinterprete: alabo el libro, no lo que de ellos se ha desprendido.
Probablemente lo más destacado en medios tecnológicos son las imágenes de destrucción de la Tierra cuando el planeta Zyra, al que se dirigirá el cohete espacial para salvar a la humanidad, se acerca demasiado a nuestro planeta. A este respecto señala Alfonso Merelo en su crítica: Uno de los momentos culminantes de la película se produce con el paso de Zyra cerca de la Tierra. Imágenes de volcanes en erupción, olas gigantes y edificios derruidos, sacadas de documentales evidentemente, dan idea de la destrucción que produce este fenómeno en el mundo. Previamente vemos imágenes muy bien realizadas de las ciudades costeras desalojadas y vacías. Esto sólo será una medida provisional ya que el impacto con Bellus destrozará la Tierra. Después se pueden ver imágenes de ciudades sumergidas
. Un despliegue de maquetas en los años cincuenta cuyo resultado no es tan desastroso como cabía esperar.
Pero a cerca del argumento habría que destacar la subtrama donde se analiza el comportamiento humano. Los científicos se pierden en un racionalismo como el de Locke y olvidan la realidad de la naturaleza humana, la cual si la recuerda el denigrante personaje del magnate paralítico: Sydney Stanton. Para el villano impedido, Hendron y su equipo «han pasado demasiado tiempo mirando las estrellas», lo que les ha hecho olvidarse de la maldad humana, explica Javier Memba. Es verdad, en esta película lo interesante es el culmen final cuando brota el instinto de supervivencia humana y entonces todos nos convertimos en lo que Hobbes llamó el último hombre: Homo hominis lupus est.
Otro detalle que enriquece la película es el triángulo amoroso entre los tres protagonistas, que ofrece al filme una subtrama que escapa del pesimista planteamiento de una destrucción cósmica de nuestro planeta. Estos tres personajes presentan distintas visiones ante la catástrofe mundial. Podemos ver a Randall quemando billetes para encender sus cigarros porque conoce el escaso valor del dinero ante la nueva situación; a Joyce cambiando radicalmente sus posturas vitales y lanzándose a los brazos de un nuevo amor distinto a la vida establecida de casada en la que se veía encasillada. Y finalmente el sacrificio de Drake, el exnovio, quien pretende abandonar a su competidor, pero finalmente prepara un ardid para que los nuevos amantes estén juntos en el nuevo mundo.
En otro orden de aspectos, también debo puntualizar que esta película tiene planteamientos típicos de los años cincuenta, como, por ejemplo, que todos los tripulantes elegidos para viajar en la moderna arca sean blancos. Además, se le niega el pasaje al magnate minusválido por su condición física, no por la maldad de su corazón. No existe nada de la diversidad racial de nuestro planeta en el nuevo mundo. En cierto modo parece que la adorada solución de Hitler puede llegarnos desde el cielo. Puede que en el remake se solucione tal gazapo.
Como conclusión cito a Alfonso Merelo: El film se nos ofrece en toda su extensión como un reportaje novelado sobre los últimos meses de la vida humana y los esfuerzos por salvar a una pequeña parte. Se trata de dotar a la película con una pátina científica creíble; desde el análisis de los datos astronómicos en un ordenador de la época (un aparato diferencial) hasta las explicaciones de la construcción de la nave, que se lanza desde unos raíles inclinados, son intentos de hacer verosímil la trama
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Que sirva de muestra de cómo Hollywood en tiempos recientes se ha quedado sin ideas y sólo ofrece refritos de otras producciones de décadas pasadas, y sino, véase títulos como DEEP IMPACT o ARMAGGEDOM, de planteamiento similar. Y, más recientemente, tendremos ya no sólo una versión del mismo tema, sino un remake, una reedición algo más moderna. ¿Cuál será el resultado? ¿Empeorarán el planteamiento de la película del año 51? Probablemente, pero por ahora sólo queda esperar.